España celebra hoy el 30 aniversario de sus primeras elecciones democráticas.

Fue un día histórico porque, por vez primera, el pueblo español tuvo la posibilidad de escoger a sus representantes políticos entre los partidos de derecha, de izquierda y de centro sin exclusiones.

En una fecha tan importante, aprovecho la ocasión para hacer un paralelismo entre dos personajes históricos que creo que tienen ciertas afinidades: Adolfo Suárez González e Alcide De Gasperi (no se trata de un tratado histórico sino simplemente de observaciones personales).

Ambos fueron jefes de gobierno en momentos históricos muy delicados para sus naciones. Suárez gobernó España durante la fase de transición desde la monarquía a la democracia mientras que De Gasperi dirigió una Italia traumatizada por los 20 años de fascismo y por la Segunda Guerra Mundial.

Lo que me llamó la atención, fue el valor de las decisiones que tomaron y la fuerza con la que perseguían sus objetivos.

Hay dos momentos que me parecen especialmente significativos.

Adolfo Suárez gobernó una España en la que los seguidores de Franco todavía estaban presentes y donde las altas esferas del ejercito estaban formadas por militares que habían participado en la guerra civil y que seguían siendo favorables al régimen. En esta tensa situación Suárez tuvo el valor de legalizar el partido comunista (9 de abril del1977) acordándose con el Secretario General del PCE Santiago Carrillo.

Por otro lado, De Gasperi gobernó una Italia que se tambaleaba entre el miedo al comunismo y la pesadilla por los años de régimen fascista. Un acontecimiento clave fue las elecciones administrativas de Roma de 1952. La Iglesia empujaba para que la Democrazia Cristiana cerrase una alianza con los partidos de derecha para evitar que la “ciudad eterna” fuera gobernada por las izquierdas pero De Gasperi, fundador del partido de inspiración católica, se opuso, fiel a su moralidad y a su pasado anti-fascista.

¿Por qué me han llamado la atención estos dos momentos históricamente bastante lejanos?

En realidad, me hicieron pensar en la situación política actual de Italia y España, en la que faltan personajes capaces de acciones valientes y donde, al revés, uno se mueve entre la aceptación supina de las posiciones de la Iglesia y la toma de posiciones populistas que ponen a la población contenta en el momento pero que no apuntan al bien duradero del país.

En el máster que estoy siguiendo he escuchado una definición de líder que me gusta mucho. Un líder es una persona animada por una VISIÓN y está tan convencido de la necesitad de realizarla que consigue influir en los demás de manera que lo sigan, empujados a perseguir el mismo objetivo.

Hay más características que describen a un líder, pero a mí me gustaría mucho tener unos representantes (o empleados como los define Beppe Grillo) que, por lo menos, se describan con esta definición.