Hoy hablo de una de las cosas que más odio de España y de como en Italia lo mismo se gestiona mucho mejor.
Cuando estoy en España salgo a comer, me resulta muy difícil encontrar sitios donde se respeten los que no fuman y tengo que aguantar el humo de los vecinos de mesas que me estropea el placer de la comida.
Lo que me parece más gracioso es que antes de que aprobaran la ley, se decía que iba a ser la más restrictiva del mundo y todos los fumadores estaban preocupados y ofendidos por como les iban a tratar.
En Italia el 10 de enero de 2005, entró en vigor una ley que prohíbe fumar en todos los locales públicos o privados abiertos al público, que no tengan zonas para fumadores dotadas con aspiradoras de aire y separadas del resto de las salas con paredes en los 4 lados y una puerta cerrada.
Además hay que garantizar una cantidad mínima de aire limpio por cada persona que pueda entrar en las salas para fumadores y estas tienen que cubrir menos del 50% de la superficie total del local.
Le principal diferencia con las leyes del pasado está representada por las sanciones y por como se aplican.
La persona que fuma donde no se puede, recibe una multa de 27,5 a 275 euros que puede crecer hasta el doble si están presentes mujeres embarazadas o niños por debajo de los 12 años. Al responsable de los locales donde no se respeta la ley le cae una sanción de 220 a 2.200 euros si no denuncia al trasgresor y se le puede hasta suspender o retirar la licencia.
En cambio en España la ley está cambiando apenas las costumbres de vida, dado que carece completamente de sentido: un local de menos de 100 metros puede no tener espacio para no fumadores con sólo poner un cartelito donde se diga claramente que en ese establecimiento se puede fumar. No tengo estadísticas que digan cuantos locales han decidido ser firmes y prohibir que se fume pero según mi experiencia es la enorme minoría.
Me gustó mucho una publicidad que ponían hace tiempo en España donde había una persona que se ponía en una cola fumando un cigarrillo y él que estaba delante se daba la vuelta, le tosía en plena cara y le preguntaba: “¿Te molesta?”.
Es exactamente la sensación que tengo yo y le añadiría otro aspecto más. Que alguien empiece a fumar a mi lado no es sólo tan molesto como si me tosiera a la cara sino que además está perjudicando mi salud. Sinceramente me parecen razones más que suficientes como para que el estado me defienda mejor de lo que está haciendo.
Y por último quiero subrayar como la mayoría de mis amigos que fuman y que estaban acojonados por la entrada en vigor de la ley en Italia ahora reconocen que se come mucho mejor y que para salir a tomar un poco de aire mientras se fuma no se muere nadie. Los beneficios son muchos mayores que las molestias.
He encontrado algunas publicidades antitabaco y os la propongo.


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