Este fin de semana hemos venido con Estrella a ver a los 2 sobrinillos que nacieron a finales de junio. Por eso estamos en Treviso aguantando el calor entre una comida familiar y una cena con amigos.
En todo esto se me olvidó proponerle ir a la Fiesta del Redentore que se celebra en Venecia todos los años el tercer fin de semana de Julio.
La fiesta recuerda los festejos para el final de la peste que a finales del 1500 mató a cerca de 50.000 personas, un tercio de la población que tenía la ciudad por esas fechas. El Senado de la ciudad decidió entonces que el Doge mandara a construir una basílica con la esperanza de interceder con el Redentor para que terminara con la pestilencia y estableció que, cuando la ciudad se hubiese librado del contagio, se habría organizado una fiesta para celebrarlo todos los años.
El 13 de julio de 1577 se declaró el final de la peste y se fijó la fecha de la fiesta al tercer fin de semana de julio. Todos los años se construye entonces un puente sobre barcos que cruza el canal de la Giudecca de parte a parte para permitir a los fieles acceder directamente a la basílica y participar en los ritos religiosos de agradecimiento. Pero el momento más bonito de la fiesta es el sábado por la noche cuando la ciudad se llena de los colores de los fuegos artificiales que crean una atmósfera mágica, coloreando los maravillosos palacios de Venecia que así se reflejan embellecidos en los canales de esta increíble ciudad.
Desgraciadamente yo nunca lo hice, pero lo más bonito tiene que ser asistir desde uno de los barcos que llenan el canal de la Giudecca y que esperan a los fuegos con comidas típicas venecianas y con mucho vino. Como alternativa se puede escoger disfrutar del espectáculo desde la Riva degli Schiavoni pero, en ambos casos, hay que tomarse la vuelta a casa al finalizar la fiesta con mucha calma porqué la ciudad está rebosante de personas y cualquier movimiento hay que sincronizarlo con el resto de la masa.


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