
Como muchos sabréis, Casey Stoner ganó el mundial de MotoGp el domingo pasado en Japón. Mis emociones están un poco divididas entre la alegría por la victoria de un piloto que me cae muy bien y que ganó conduciendo una moto italiana y la tristeza por Valentino Rossi que no ha conseguido ganar un nuevo título.
Prefiero ver el lado positivo de la cuestión y centrarme en las victorias de las motos italianas: Aprilia ganadora de los mundiales constructores de 125 y 250 y Ducati que ganará el mundial de marcas de MotoGP.
Son resultados muy bueno para la industria italiana que, aunque no está pasando el mejor momento de su historia, sigue demostrando habilidad en algunos sectores específicos donde la pasión a veces puede con la organización y la fuerza económica.
El caso más llamativo es el de Ducati, una empresa pequeña comparada con Honda o Yamaha, pero constituida por gente que vive de velocidad y escucha el ruido de los motores desde su nacimiento.
La sede central de Ducati está situada en Borgo Panigale, un pueblo que se encuentra en el corazón de Emilia Romagna, la región más “rápida” de Italia.
Si un aficionado a los motores se mueve entre Piacenza y Rimini (en las dos extremidades de la región) puede encontrar empresas como Ferrari (Maranello), Maserati (Modena), Lamborghini (Sant’Agata Bolognese), Ducati (Borgo Panigale), Moto Morini (Casalecchio di Reno), Bimota (Rimini) y Minardi, actualmente Toro Rosso (Faenza).
- Center of map
- map
- Ferrari (Maranello)
- map
- Maserati (Modena)
- map
- Lamborghini (Sant’Agata Bolognese)
- map
- Ducati (Borgo Panigale)
- map
- Moto Morini (Casalecchio di Reno)
- map
- Bimota (Rimini)
- map
- Minardi (Faenza)
Estos nombres son sólo lo que quedó de un gran número de casas productoras de coches y motos además de talleres familiares dedicados a producir, adaptar y mejorar los motores para ganar las carreras organizadas en los circuitos de la región, en las competiciones nacionales y, finalmente, triunfar en el mundo.
La pasión de esta región para los motores se nota también contando cuantos pilotos nacieron en este rincón de Italia: Renzo Pasolini, Luca Cadalora, Loris Raggiani, Loris Capirossi, Marco Melandri, Andrea Dovizioso, Alex De Angelis, Marco Simoncelli, Mattia Pasini…
Valentino Rossi también, que nació en una región al lado de Emilia Romagna (Marche), dio sus primeras vueltas y entrenó su enorme talento en la pista de Misano Adriatico, o sea en Romagna.
Lo que está a la base de este gran movimiento es sin duda la pasión de la gente, pero también el gran conocimiento que se ha acumulado en esta zona, la gran organización industrial que se mezcla perfectamente con la increíble tradición artesanal. El conjunto de estos factores constituyen la que se considera la Motor Valley italiana.
Un consejo a los aficionados a los motores: en Emilia Romagna encontraréis personas que hablan vuestro mismo idioma, además de ciudades muy bonitas, mar, colinas y especialidades gastronómicas conocidas en todo el mundo.


October 24th, 2007 at 12:18 pm
[…] el dominio de los motores italianos en el mundo gracias a la pasión que se vive especialmente en Emilia Romagna y en Noale (donde está la sede de […]