Prodi

Últimamente me estoy dando cuenta de que no hablo demasiado bien de Italia pero me siento obligado a comentar la caída del gobierno Prodi porque es algo que creo que desde fuera cuesta entender.

Lo que ha pasado es algo absurdo en la mayoría de los países normales pero en Italia no. Mastella, el Ministro de Justicia y jefe de un pardito que en las últimas elecciones ha sumado 1,4% de votos (!!!), ha quitado su apoyo al gobierno y por eso Prodi ha dimitido después de haber perdido una moción de confianza en el Senado.

Todo surgió hace una semana cuando la mujer de Mastella recibió la orden de arrestos domiciliarios y él mismo fue indagado por cohecho y favores a amigos y conocidos en oposiciones para puestos de funcionarios dentro de su región.

En un vergonzoso discurso en el Parlamento en el que criticó pesadamente a los jueces por estarle persiguiéndole injustamente, amenazó con dejar el gobierno si no hubiese recibido el apoyo de toda la mayoría.

A pesar de la ovación que se levantó por sus palabras en casi todo el Parlamento, se sintió ofendido por un par de partidillos que se negaron a deslegitimar el trabajo de los jueces y que no le apoyaron. Por esta razón se llegó entonces a los acontecimientos de estos días y a la caída de Prodi.

En todo esto hay muchas cosas raras. Un Ministro de Justicia indagado que ataca a los jueces. Su mujer, presidente del Consejo Regional de la Campania, que recibe la orden de arresto domiciliar y no dimite (¿seguirá trabajando desde casa?). El apoyo de la mayoría de los diputados a las palabras contra los jueces del Ministro de Justicia.

Pero entre toda esta porquería quiero subrayar un aspecto drogado de nuestra política: ¡un partido que ha recibido el 1,4% de los votos puede hacer que caiga un gobierno!

En Italia estamos acostumbrados a que pasen cosas así (en 60 años de historia de la republica italiana tenemos una media de un más de un gobierno por año), pero sigue siendo absurdo. Hay mil partiditos, cada uno con algún diputado y con muchas peticiones para el primer ministro que necesite sus votos.

Si Gallardón fuera alcalde de Roma en lugar que de Madrid habría constituido su partidillo, habría sacado un 2% de votos y habría chantajeado a quien ganara las elecciones para conseguir una mayoría fuerte (y dependiente de él).

Yo no tengo soluciones. Los italianos están pasando una fase de alejamiento total de la vida política. No pueden aguantar más a esta clase política que se pone de acuerdo sólo para subirse el sueldo o para repartir dinero entre amigos y conocidos. Sinceramente veo con tristeza como un país que adoro y que tiene mil recursos para estar entre los países más importantes de Europa y del mundo, está limitado por unos gobernantes incapaces y que sólo piensan a enriquecerse a costa de los ciudadanos.

¿Qué pasará ahora? Es posible que se vuelva a votar con buenas probabilidades de que Berlusconi consiga otra vez la mayoría o que encuentren un acuerdo para constituir un gobierno técnico con el único objetivo de aprobar una nueva ley electoral y gestionar estos meses complicados de la economía mundial (y de paso llegar todos juntos hasta Octubre y llevarse su pensión de diputado, después de sólo 2 años y medio de legislatura).

Que pueda volver Berlusconi me parece absurdo y horrible como también volver a votar con una ley que su mismo creador definió una cerdada.

Probablemente la única solución sería encontrar un gobierno técnico que nos lleve a las próximas elecciones y a los nuevos (!!!!) diputados esperando que, después de haberse repartido poder y dinero, encuentren el tiempo de pensar en como hacer que mi querida Italia funcione mejor.

P.D. todavía no he leído el libro “La Casta. Así se han convertido en intocables los políticos italianos”, pero cuando lo haga os pondré algún ejemplo de lo que pasa en mi maravilloso y pobre país.