Como ya escribí en el post sobre Giovanni Falcone el 1992 fue un año horrible en la lucha contra la Mafia.

Hoy es otro triste aniversario; el 19 de julio de hace 15 años otro atentado ensangrentó el corazón de Sicilia, de Italia y de toda la humanidad. Un coche bomba explotó en Via d’Amelio en Palermo, delante de la casa de la madre del juez Paolo Borsellino, que murió juntos con 5 personas de su escolta.

Ya hablé del tema escribiendo sobre Falcone, pero en este caso hay un detalle que me hace probar una pena todavía más profunda.

Si pienso en la pobre madre del juez Borsellino me entra mucha tristeza. La imagino esperando con ansia la visita de ese hijo que tanto la hacia sentir orgullosa pero que también la preocupaba mucho. Me pregunto qué pensaba, cuales eran sus sentimientos y cuanto rezaba por su Paolo. No habían pasado todavía 2 meses desde el atentado al gran amigo de su hijo, Giovanni Falcone, y la imagino tensa pensando en lo que podía pasarle a Paolo.

De repente las paredes de su casa tiemblan a causa de una fuerte explosión que se produce justo delante de su portal.

¿Que le habrá pasado por la cabeza en esos momentos? ¿Su corazón de madre se habrá imaginado lo que había pasado?

Me paro y pienso en todas las veces que mi abuela ha esperado la visita cotidiana de mi padre; pienso también en mi madre y en la alegría que le da estar con sus hijos. ¿Como se puede organizar algo tan cruel?

Aprovecharse de la sacralidad de las relaciones familiares de una persona para matarlo es para mi un doble asesinato, contra la persona y contra la naturaleza humana.